17 de fevereiro de 2012

Todas las cosas ayudan a bien

Un hombre temeroso de Dios salió una vez de viaje en avión. Durante el viaje, mientras volaban sobre el mar, uno de los dos motores falló y el piloto tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en el océano. Casi todos murieron, pero el hombre logró aferrarse a alguma cosa que lo mantuvo flotando sobre el agua. Estuvo mucho tiempo a la deriva y después de algunos días llegó a una isla. Al llegar a la pla...ya, cansado pero vivo, agradeció a Dios por salvarle de la muerte. El conseguió alimentarse de hierbas y peces. Conseguió derrumbar algunas árboles y con mucho esfuerzo logró construirse una casa. Ele quedó satisfecho y una vez más agradeció a Dios, porque ahora podía dormir tranquilo. Un día él estaba pescando, y cuando terminó, había atrapado muchos peces. Con el resultado de la pesca quedó muy satisfecho pues la comida era abundante. Pero al darse la vuelta en dirección a su casa, vio que estaba totalmente en llamas, incendiada. El se sentó sobre una piedra llorando y decía: "Dios, ¿Cómo es que puedes dejar que esto me ocurra?" En ese mismo instante, una mano se posó sobre su hombro y oyó una voz diciendo: ¿Vamos joven? Él se dio vuelta para ver quien estaba hablando con él, y fue grande su sorpresa cuando vio al frente suyo un marinero todo uniformado que le decía: "Vamos joven. Hemos venido a rescatarlo". "Pero ¿cómo supieron Uds. que yo estaba aqui?" "Vimos sus señales de humo pidiendo socorro." Romanos 8:28 dice: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su prospósito son llamados.

Extraído de: Pan Diario - Campus Mission Internacional-Argentina

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